Las Experiencias
Guiadas fueron escritas por Silo – Fundador del Movimiento Humanista - en la década del 80, con la intención de
invitarnos a reflexionar y transitar el Camino del Conocimiento Interno.
Podríamos
definirlas, como «imágenes de meditación dinámica referidas a la vida del
que medita, con la intención de facilitar actividades coherentes en la vida
diaria".
La facultad
de imaginar nuevas situaciones permite ampliar puntos de vista y reordenar
proyectos de vida.
Las
experiencias guiadas consisten en una serie de frases mediante las cuales se
describe la escenografía mental en la que el practicante puede emplazarse.
Las frases
están separadas por silencios prolongados, indicando la meditación sobre lo
planteado en ese tramo de la experiencia, dándose la oportunidad de elaborar
sus propias y personales imágenes.
Se trata de
una invitación a observar en la vida diaria algunas dificultades que se pueden
vencer y que están relacionadas con las propuestas de la experiencia realizada
ese día.
El esquema
constructivo de las experiencias guiadas, es el siguiente:
1- entrada y
ambientación.
2- aumento de
la tensión.
3-
representación de núcleos problemáticos.
4- desenlace
(u opciones de solución a los núcleos-problema).
5-
disminución de la tensión.
6- salida no
abrupta, generalmente desandando etapas anteriores. Esto último permite obtener
una suerte de síntesis de toda la experiencia.
La temática
de las Experiencias, están orientadas a:
- Experiencias de Relajación y Paz.
- Experiencias de Reconciliación con el Pasado.
- Experiencias de ubicación en el momento actual.
- Experiencias con el Guía Interno.
- Experiencias de Propuestas a Futuro.
- Experiencias sobre el Sentido de la Vida.
La
Experiencia de Meditación de hoy es: “La Protectora de la Vida”, experiencia orientada
en la ubicación del momento actual.
La Protectora de la Vida:
Floto de
espaldas en un lago. La temperatura es muy agradable. Sin esfuerzo, puedo mirar
a ambos lados de mi cuerpo descubriendo que el agua cristalina me permite ver
el fondo.
El cielo es de
un azul luminoso. Muy cerca hay una playa de arenas suaves, casi blancas. Es un
recodo sin oleaje, al que llegan las aguas del mar.
Siento que mi
cuerpo flota blandamente y que se relaja cada vez más, procurándome una
extraordinaria sensación de bienestar.
En un momento,
decido invertir mi posición y, entonces, comienzo a nadar con mucha armonía
hasta que gano la playa y salgo caminando lentamente.
El paisaje es
tropical. Veo palmeras y cocoteros, al tiempo que percibo en mi piel el
contacto del sol y la brisa.
De pronto, a mi
derecha, descubro una gruta. Cerca de ella, serpentea el agua transparente de
un arroyo. Me acerco al tiempo que veo, dentro de la gruta, la figura de una
mujer. Su cabeza está tocada con una corona de flores. Alcanzo a ver los
hermosos ojos, pero no puedo definir su edad. En todo caso, tras ese rostro que
irradia amabilidad y comprensión, intuyo una gran sabiduría. Me quedo
contemplándola mientras la naturaleza hace silencio.
“Soy la
protectora de la vida”, me dice. Le respondo tímidamente que no entiendo bien
el significado de la frase.
En ese momento,
veo un cervatillo que lame su mano. Entonces, me invita a entrar a la gruta,
indicándome luego que me siente en la arena frente a una lisa pared de roca.
Ahora no puedo verla a ella, pero oigo que me dice:
“respira
suavemente y dime qué ves”.
Comienzo a
respirar lenta y profundamente. Al momento, aparece en la roca una clara imagen
del mar. Aspiro y las olas llegan a las playas. Espiro y se retiran. Me dice:
“Todo en tu
cuerpo es ritmo y belleza. Tantas veces has renegado de tu cuerpo, sin
comprender al maravilloso instrumento de que dispones para expresarte en el
mundo”
En ese momento,
aparecen en la roca diversas escenas de mi vida en las que advierto vergüenza,
temor y horror por aspectos de mi cuerpo. Las imágenes se suceden. (*)
Siento
incomodidad al comprender que ella está viendo las escenas, pero me tranquilizo
de inmediato. Luego agrega:
“Aún en la
enfermedad y la vejez, el cuerpo será el perro fiel que te acompañe hasta el
último momento. No reniegues de él cuando no pueda responder a tu antojo.
Mientras tanto, hazlo fuerte y saludable. Cuídalo para que esté a tu servicio y
oriéntate solamente por las opiniones de los sabios. Yo que he pasado por todas
las épocas, sé bien que la misma idea de belleza cambia. Si no consideras a tu
cuerpo como al amigo más próximo, él entristece y enferma. Por tanto, habrás de
aceptarlo plenamente. Él es el instrumento de que dispones para expresarte en
el mundo... Quiero que veas ahora, qué parte de él es débil y menos saludable”.
Al punto, aparece
la imagen de esa zona de mi cuerpo. (*)
Entonces, ella
apoya su mano en ese punto y siento un calor vivificante. Registro oleadas de
energía que se amplían en el punto y experimento una aceptación muy profunda de
mi cuerpo tal cual es. (*)
“Cuida a tu
cuerpo, siguiendo solamente las opiniones de los sabios y no lo mortifiques con
malestares que solo están en tu imaginación. Ahora, vete pleno de vitalidad y
en paz”.
Al salir de la
gruta reconfortado y saludable, bebo el agua cristalina del arroyo que me
vivifica plenamente.
El sol y la
brisa besan mi cuerpo. Camino por las arenas blancas hacia el lago y al llegar
veo por un instante la silueta de la protectora de la vida que se refleja
amablemente en las profundidades.
Voy entrando en
las aguas. Mi cuerpo es un remanso sin límite. (*)
@CRZeballos
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